El 28F: una victoria sobre el mensaje de la resignación





        En febrero de 1980, cuando los andaluces marcábamos para siempre la fecha del 28F en el calendario de la historia, yo estudiaba tercero de BUP en el instituto Isla Verde. Tenía sólo 16 años, y sin embargo recuerdo ser muy consciente de estar asistiendo a un momento histórico, en el que Andalucía daba un ejemplo de coraje, de ambición y de dignidad. Recuerdo la emoción y ese sentimiento de orgullo compartido entre mis compañeros de clase. 
         Los jóvenes de entonces estábamos creciendo y formándonos como personas al mismo tiempo que Andalucía daba una lección democrática a quienes querían que nos resignáramos, a quienes pretendían convencernos de que los andaluces éramos menos que los demás.
    Política y democracia parecían entonces palabras sinónimas. Apenas distinguíamos las diferencias de esos conceptos, y menos los que nos sentíamos atraídos por un compromiso social. Entonces, propio de la edad, nos hacíamos muchas preguntas. Recuerdo que una de ellas era la de ¿ser andaluz es no ser español?
    Todo venía junto. La efervescencia sindical y política, el sentido de nacionalidad histórica, la situación de mucha gente con problemas económicos, todos nosotros asistiendo al nacimiento de la joven democracia que arrastraba profundos problemas educativos, sanitarios, culturales.
     Hoy, 35 años después, es importante recordar aquel sano espíritu de rebeldía. La fuerza, la energía también la alegría con la que los andaluces dijimos, en voz alta, sí a nuestro futuro. Los algecireños, como los andaluces, no nos resignamos entonces y tampoco vamos a hacerlo ahora. No nos vale el mensaje del conformismo, ni menos el del “viva la fiesta” como anestesia para que no hablemos de los problemas que verdaderamente importan.
     Porque no es verdad lo que nos dicen desde el PP: en Algeciras se puede hacer mucho más y se puede hacer mucho mejor. Se puede gobernar de otra manera, sin dar la espalda a la gente, pensando siempre en las personas.
   Y por eso los algecireños no nos vamos a conformar con un alcalde que no nos defiende frente  a los recortes y los atropellos del Gobierno del PP; con un alcalde que se pasa el día hablando de la herencia recibida, pero que se va a ir el próximo 25 de mayo sin haber hecho nada por Algeciras. Los algecireños no nos vamos a conformar con un alcalde que prefiere pasar buena parte de la semana en Madrid, antes que patearse las barriadas y escuchar a los vecinos.
   Necesitamos recuperar el empuje de quienes luchan y consiguen superar los problemas. Y lo haremos con medidas posibles a los problemas reales.
 Este 28 de febrero es una jornada de celebración y de reivindicación. Algeciras honrará a grandes hombres de la cultura como Guillermo Pérez Villalta, Juanjo Téllez y Pepe de Lucía. Los conozco y se lo merecen. Mi enhorabuena. Y también a grupos de voluntarias y voluntarios que pertenecen diferentes entidades y a AMBAE, quienes están prestando ayuda con alimentos, ropa, juguetes y con otras acciones a muchas personas que lo están pasando mal.
    Todos ellos son ejemplos de tenacidad y compromiso, ese espíritu con el que los andaluces ganamos nuestro futuro el 28F y con el que, estoy seguro, los algecireños abriremos las puertas al cambio el próximo mes de mayo.

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