El 28F: una victoria sobre el mensaje de la resignación
En febrero de 1980, cuando los andaluces marcábamos para siempre la fecha del 28F en el calendario de la historia, yo estudiaba tercero de BUP en el instituto Isla Verde. Tenía sólo 16 años, y sin embargo recuerdo ser muy consciente de estar asistiendo a un momento histórico, en el que Andalucía daba un ejemplo de coraje, de ambición y de dignidad. Recuerdo la emoción y ese sentimiento de orgullo compartido entre mis compañeros de clase. Los jóvenes de entonces estábamos creciendo y formándonos como personas al mismo tiempo que Andalucía daba una lección democrática a quienes querían que nos resignáramos, a quienes pretendían convencernos de que los andaluces éramos menos que los demás. Política y democracia parecían entonces palabras sinónimas. Apenas distinguíamos las diferencias de esos conceptos, y menos los que nos sentíamos atraídos por un compromiso social. Entonces, p...