Lo que está en juego
Esta crisis económica que padecemos, y cuyo final no se vislumbra con seguridad todavía, supera a las ideologías, ¿o no?. La falta de liquidez que aqueja al sistema financiero remueve los cimientos del capitalismo, de tal forma que los grandes líderes mundiales, los banqueros, los sindicalistas y los partidos políticos suman sus esfuerzos con tal convicción, compasión o interés -que de todo hay- que a uno la recuerda la disposición solidaria que provocaría un cataclismo. Poderoso caballero don dinero que nos tiene así postrados; aunque como no hay mal que por bien no venga, ahora tenemos una oportunidad grandiosa de recobrar el sentido común a la hora de firmar préstamos, de asumir compromisos de pago, de establecer precios para dar de comer, para vestir o para arreglar un atasco en el bajante. Qué bien lo pasaron cuando pudieron multiplicar a su antojo el precio del suelo -el propietario-, el de la vivienda -el promotor- y el de los años de pago de las hipotecas a partir...