La utilidad de la Política
A menudo, cuando compruebo el
alejamiento de la gente hacia la política, me pregunto qué es lo
que estamos haciendo mal. La respuesta que suelo darme es que la
gente se aleja de la política cuando ésta no contribuye a
solucionar sus problemas. Y si encima, algún responsable público da
mal ejemplo, no es que la gente se aleje, es simplemente que la
considera el mayor de sus problemas.
Sobre lo primero, sobre la utilidad de
la Política, quiero compartir alguna reflexión, ahora que acaba
2014 y vamos a comenzar un nuevo año cargado, precisamente, de citas
electorales.
En Algeciras y en todo el Campo de
Gibraltar, llevamos años reclamando un auténtico corredor
ferroviario, que una nuestro puerto, uno de los más importantes de
Europa, con el resto del continente. A veces hemos podido llegar a
pensar que nuestra reclamación caía en saco roto. Así es normal
que la gente se canse y no crea en la Política.
Tengo que decir, porque realmente lo
pienso, que en Algeciras tenemos un alcalde que reparte su tiempo
entre el que apenas le dedica a nuestra ciudad y el que le dedica
–bastante—a estar sentado en un escaño en el Congreso de los
Diputados. Si hiciera pública su agenda diaria, cosa que le estamos
reclamando, los algecireños podríamos saber a qué dedica su tiempo
el señor alcalde (por eso no lo hace, aunque insistiremos).
Desde luego, con carácter general, soy
muy partidario de que una misma persona no acumule más de un cargo
público y es por la sencilla razón de que nadie tiene –ni
siquiera el señor Landaluce— el don de la ubicuidad. En el caso
concreto de Algeciras, claro que pienso que nuestra ciudad –con
tantos problemas acumulados, desde el paro hasta los deteriorados
servicios públicos y el abandono de las barriadas—se merece un
alcalde a tiempo completo.
En la vida todo es matizable y si la
presencia de Landaluce en el Congreso sirviera para algo a los
algecireños, lo reconocería. Pero el pasado lunes 22 comprobamos
cómo el diputado no ha movido un músculo por Algeciras desde su
escaño, en el que se limita a darle al botón para votar leyes que
cada día imponen más sacrificios a los españoles, y que recortan
libertades y derechos (la semana pasada, sin ir más lejos, la ‘ley
mordaza’).
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| Susana Diaz y Mariano Rajoy. Fuente: RTVE |
En efecto, la reunión entre la
presidenta de la Junta de Andalucía y el presidente del Gobierno ha
demostrado que sí que puede hacer una política útil. Útil también
para Algeciras: Susana Díaz ha puesto como prioridad de su política
conseguir el enlace Algeciras-Bobadilla, ha llevado este tema a la
Moncloa, lo ha defendido y ha logrado, en una sola tarde, lo que el
señor Landaluce no ha logrado en sus muchos años como diputado en
las Cortes: un compromiso del Gobierno de España con esta obra
fundamental para Algeciras, tanto en términos de empleo como de
competitividad de nuestro puerto.
Creo que Landaluce ha quedado en
evidencia: su presencia en el Congreso no sirve para nada a
Algeciras, salvo para restarle un tiempo que debería dedicar al
trabajo por su ciudad.
Ahora, después de tantas decepciones,
sólo queda esperar que el Gobierno del PP cumpla su palabra, que de
verdad se priorice esta infraestructura y que lo más pronto posible
haya máquinas trabajando en ella.
Y ya que el señor Landaluce no ha
hecho nada hasta ahora por este asunto, habría que esperar de él
que, como alcalde que es, al menos se esfuerce para que el Gobierno
del señor Rajoy cumpla su compromiso con la Presidenta de la Junta
de Andalucía, que ha demostrado que hay otra Política, la política
útil, tan distinta a la que lleva a cabo Landaluce, cuya presencia
en la política nacional no sirve absolutamente para nada. Al menos,
para nada bueno para Algeciras.

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