Lo que está en juego


Esta crisis económica que padecemos, y cuyo final no se vislumbra con seguridad todavía, supera a las ideologías, ¿o no?. La falta de liquidez que aqueja al sistema financiero remueve los cimientos del capitalismo, de tal forma que los grandes líderes mundiales, los banqueros, los sindicalistas y los partidos políticos suman sus esfuerzos con tal convicción, compasión o interés -que de todo hay- que a uno la recuerda la disposición solidaria que provocaría un cataclismo.
Poderoso caballero don dinero que nos tiene así postrados; aunque como no hay mal que por bien no venga, ahora tenemos una oportunidad grandiosa de recobrar el sentido común a la hora de firmar préstamos, de asumir compromisos de pago, de establecer precios para dar de comer, para vestir o para arreglar un atasco en el bajante.
Qué bien lo pasaron cuando pudieron multiplicar a su antojo el precio del suelo -el propietario-, el de la vivienda -el promotor- y el de los años de pago de las hipotecas a partir de una tasación más que benévola -el banquero-. Qué fácil fue pasar de la peseta al euro, de la moneda de duro para comprar chicles a la del euro para pagar la vigilancia del aparcamiento o el periódico. Todos, con diferente grado, somos responsables.

En estas estamos cuando empresarios, sindicatos, universidad y medios de comunicación del Campo de Gibraltar han conciliado posturas para reclamar que nos veamos y que nos miren de otra forma. De la misma manera que la búsqueda de una solución a la crisis económica invita a soslayar postulados partidistas, interesados o corporativistas, la tarea que reúne las voluntades de los principales representantes sociales de la comarca -no están todos, pero los que participan son muy relevantes- obliga a que la reclamación y el compromiso alcanzados no se contaminen por el recelo personal o por la apropiación indebida de los éxitos presentes y futuros que tenga la iniciativa.
De la crisis tendremos que salir uniendo los esfuerzos individuales al colectivo, y así conseguiremos también que mejore la autoestima y la imagen externa de esta comarca singular. Atención ecologistas, corresponsales nacionales, altos directivos de grandes industrias con despacho en Madrid, editores de semanales, portavoces parlamentarios, secretarios generales o presidentes regionales, nacionales España, Andalucía y Cádiz no terminan siempre en esta parte del mapa, sino que empiezan en ella. Atención alcaldes: lo bueno para una población de la comarca también lo será para la vecina, siempre que el reparto sea equilibrado; y si no es así, procuremos que la diferencia desaparezca antes que el que reparte las inversiones se las lleve a otra zona con la excusa de que la polémica innecesaria entre pueblos entorpecerá la rentabilidad del gasto. Atención colegas: aplicar la deseada máxima de que la realidad tiene y puede fastidiar lo que podría ser un buen titular, aunque el ego y la venta en quioscos se pueda resentir.

Salir de la crisis nos va a costar mucho esfuerzo, tanto como cambiar esas etiquetas perniciosas que tenemos por nuestra culpa o por lo fácil que es colgar sambenitos en cabeza ajena. De entrada, la iniciativa por la buena imagen se puso en marcha y al poco tiempo ya teníamos barcos rotos en Punta Europa o embarrancados frente a la punta de San García. No hay que desfallecer. La unión de voluntades no conseguirá todos los objetivos, pero ya será bueno extender al exterior y al interior la existencia de un bloque que clama en una sola dirección.
Artículo para revista "Entrevecinos", de CEPSA
28 de octubre 2008

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